18 de marzo de 2015

Linfoma no Hodgkin tipo t paniculítico…

Cuando escuchas la palabra Linfoma por primera vez me recorrió un miedo en el cuerpo, un miedo jamás experimentado que me inmovilizo todo el cuerpo, de tal manera que no podía ni quitarle la mirada a mi médico.

Un miedo a lo desconocido por que yo ni sabía que era un linfoma, no sabía que si era cáncer, gripe, virus, bacteria… nada de nada. Lo único que sabía que desde hacía unos días que este dicho linfoma me estaba machacando y no sabía siquiera que era él.

Mi única reacción fue cogerle la mano a mi marido y decirle: tengo miedo…

Cuando me enferme, me enferme de un día para otro. No tuve la oportunidad de hacer conciencia de lo grave que era y que cada día me ponía más enferma. Un día uno de los médicos me dijo que si me sentía mal que me podían internar… y yo tan sorprendida como casi ofendida le dije: mientras yo pueda caminar prefiero ir y volver andando desde mi casa.

No lo tenía claro, si bien es cierto que llego un momento dado que inclusive mi marido me tenía que llevar casi en brazos a hacer pis y bajarme las bragas y subírmelas, jamás creí que me encontraba tan mal. Es más, creí que esto era “grave” como tal la palabra lo dice… claro para una persona normal, es decir, sana esta palabra “grave” es eso: no llegar a tiempo a un deadline, no comprar justo ese ingrediente clave para la cena de esta noche, olvidarse de ir a por la suegra… en fin ese tipo de cosas… pero no grave como para matarme…

Este tipo de experiencias te sirven para eso, para que palabras del diario vivir recobren otro sentido… lo que significaba en carne propia… que es oler de verdad una flor y lo que de verdad es tener sed, sentir la brisa en la cara y que es una visita de tus amigos y familiares…

En fin… es un antes y un después de lo que la vida significa, es un momento muy importante y casi un regalo que la vida y que nuestro Dios nos da.

Nos replanteamos, y lo digo en plural porque esto no solo le afecta a uno sino que afecta a todo tu círculo de familiares y amigos, lo que es prioridad y de lo que es tan vano y efímero. Estamos llenos de estrés del día a día, un estrés totalmente innecesario en el cual muchas veces nos dejamos llevar como olas llevadas por el viento, y no le damos ese valor a las cosas realmente importantes en la vida.


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